Los bloqueos de maestros a las vías del tren en Michoacán. así como el desabasto global de chips impactaron en el volumen de carga movilizado por Kansas City Soutern (KCS), que entre julio y septiembre cayó tres por ciento en comparación con el mismo periodo del año pasado.

En su reporte financiero del tercer trimestre, la compañía estadounidense señaló que tres problemas coyunturales de México afectaron su operación: interrupciones del servicio en Lázaro Cárdenas debido a bloqueos por protestas, el paro de plantas por la escasez global de microchips y una mayor regulación de los envíos de productos de combustibles refinados a México, lo que resultó en interrupciones en la cadena de suministro.

➡️

La contracción en la carga de la ferroviaria se dio luego de que en el segundo trimestre la empresa registró un incremento de 31 por ciento a tasa anual, como recuperación tras el cierre de la economía entre marzo y junio del año pasado.

Los bloqueos en las vías férreas michoacanas cumplieron 100 días este martes, dejando fuera de circulación a unos 700 trenes, dijo la empresa a este diario.

La situación tiene varadas 3.8 millones de toneladas de productos, lo que provoca pérdidas económicas diarias por alrededor de 50 millones de pesos, de acuerdo con datos de la Asociación de Industriales del Estado de Michoacán.

En entrevista previa con El Sol de México, Óscar del Cueto, presidente de KCS en el país, informó la decisión de suspender las inversiones de la compañía en esa entidad a partir de este año a causa de los constantes bloqueos de grupos sociales.

La falta de semiconductores que ha llevado a que armadoras como Nissan, General Motors y Volkswagen a realizar paros en sus plantas mexicanas, ante la falta de estos componentes esenciales para sus modelos, también impactó a la compañía debido a la baja en las exportaciones de vehículos que se realizan en gran parte a través del ferrocarril.

Asimismo, la reducción de envíos de combustible a México desde Estados Unidos, tras la suspensión de permisos a empresas privadas por parte del Gobierno federal, llevó a KCS a pedir a sus clientes pausar las entregas a sus terminales, esto a principios del tercer trimestre.

KCS, la segunda compañía del ramo en el país, con poco más de 35 por ciento de la carga, anunció a mediados de septiembre un acuerdo para fusionarse con Canadian Pacific y así formar la mayor empresa ferroviaria en América del Norte.