Austria exigirá a partir del 1 de noviembre un haber pasado la enfermedad o test negativo reciente para trabajar en oficinas donde haya más de una persona.

Esta medida, aprobada por la coalición gubernamental de conservadores y ecologistas, se anunció el mismo día que el país alpino registró el mayor número de contagios en 2021.

"No puede ser que alguien en el trabajo tenga que exponerse al riesgo de infectarse con el coronavirus", dijo el titular de Sanidad, el ecologista Wolfgang Mückstein, tras aprobarse la medida en el Consejo de Ministros.

Entre el 1 y el 14 de noviembre se establece un periodo de transición en el que todos aquellos trabajadores que carezcan de un certificado Covid-19 deberán usar una mascarilla FFP2 en todo momento.

La medida se aplica a todos los empleados que tengan contacto físico con otras personas en su lugar de trabajo, incluidos espacios comunes como cafeterías, y quedan excluidos quienes trabajan desde casa o solos, como, por ejemplo, los camioneros.

Los detalles de la medida se conocerán, previsiblemente, a finales de esta semana, cuando el decreto gubernamental haya sido aprobado por las dos cámaras austríacas.

En Austria ya se exige el certificado Covid-19 para entrar en restaurantes y otras actividades de ocio como acudir a teatros, cines o estadios.

La medida llega cuando en las últimas 24 horas se contabilizaron 13 fallecidos en el país de 8,8 millones de habitantes y 3 mil 727 contagios, la mayor cifra de nuevos casos desde el 1 de diciembre de 2020, según datos oficiales.

La incidencia a siete días se sitúa en 195 contagios por 100 mil habitantes. En Austria hay hospitalizadas casi mil personas debido a la Covid-19 y, de ellas, 218 se encuentran en la uci.

Los expertos ya vaticinaban un incremento de los casos en otoño debido al relativamente bajo nivel de población, el 61,9 por ciento, con la pauta completa de vacunación, un porcentaje que apenas ha aumentado en las últimas semanas.

Parte del escepticismo ante las vacunas se debe a la posición del partido ultraderechista FPÖ -con una intención de voto del 21 por ciento-, que rechaza las medidas anticovid como un ataque a la "libertad" y duda de los fármacos anticovid.

El FPÖ considera que exigir el certificado covid en el trabajo es una medida de "acoso" a los no vacunados, a los que se "demoniza" y "estigmatiza" para obligar a que se inmunicen.

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